Manuel Llorente

En 2016 nos dejó nuestro compañero Manuel Llorente Antón, habitual articulista de la revista Pirelli Club. Un referente en el sector cuyos conocimientos iban mucho más allá de la electricidad o la ingeniería.

Personalmente, cuando veo algún artículo suyo o alguna foto lo primero que me viene a la cabeza eran los asaltos que le hacía cuando cada semana, habitualmente los lunes, nos visitaba en la delegación comercial de Madrid. Yo siempre tenía alguna consulta técnica acumulada y él la respuesta y también la parte del Reglamento, primero del 73 y luego de 2002, en la que se encontraba la solución.

Manuel Llorente trabajó toda su vida para Cables Pirelli (actual Prysmian) y una vez jubilado, como él decía, no podía colgar los hábitos sólo por ese detalle. Con lo que continuó alumbrando el sector en el campo de los cables, ya fuera con sus artículos, sus charlas técnicas o con la publicación de alguno de los 11 libros que escribió.

Además, Manuel era capaz de abarcar todas las tipologías de cables. Buen reto nos dejó a los que pretendimos heredar algo de él. Reconozco estar lejos de su capacidad para abarcar cables de energía y comunicaciones de todo tipo pero también de fibra óptica, la correcta ejecución de las puestas a tierra o la amenaza de los armónicos. No se le resistía nada. Solía conocer bien el enfoque físico de los problemas pues era licenciado en Ciencias Físicas además de Perito Industrial.

Muy populares eran sus Comentarios al futuro Reglamento Electrotécnico para Baja Tensión a finales de los 90 y primeros años de este siglo. Revista tras revista supo aportar su visión de experto a la vez que iba dosificando a los lectores del Pirelli Club (actual Prysmian Club) los contenidos del que luego sería oficialmente el REBT que todavía está vigente.

También era recordado por ser el autor de la sección Consultas a la Línea Azul donde en cada publicación mostraba un problema técnico que planteaba algún socio en forma de consulta a Pirelli (o Prysmian desde 2003) y la solución a dicha duda.

Manuel Llorente

Era un hombre culto, dedicaba al menos dos horas al día a leer y se notaba. Su propia viuda Maite me recordaba al teléfono que hasta el último día estuvo agarrado a algún libro.

Personalmente tengo que agradecer la gran generosidad con la que me instruía, nunca se guardaba nada, creo que también sabía que era difícil hacerle sombra aunque, en su humildad, no lo transmitía nunca.

Allá dónde estés, un fuerte abrazo Manolo. Se te echa de menos amigo. Has dejado una huella imborrable.

Lisardo Recio Maíllo

Product Manager

Prysmian Group