Comentario del autor 25 años después.

Manoel da Costa. 1/12/2021

Sobre el artículo “La ley de Murphy y el cálculo de cables eléctricos”.

Publicado en la revista Pirelli Club, edición diciembre 1997.

 

Enfrentarse con tu propia obra tantos años después produce un cierto vértigo. Las personas no dejamos de cambiar a lo largo de nuestra vida y el riesgo de comprobar que la consideración en la que te tenían los demás tenía poca base, por no decir que estaba totalmente “herrada” (con hache de herradura), puede convertirse en una pesadilla. ¡Menos mal que no ha sido el caso! Creo que mantiene su vigencia como ejemplo del ilustrar deleitando. O del “tiemble después de haber reído”, ¡según como se mire!

El caso es que si el artículo tiene veinticuatro años, la Revista del Club cumple ahora veinticinco, ¡sus bodas de plata con la información técnica!, y esa es sin duda, una efeméride a celebrar por todo el sector.

Y como de bien nacidos es ser agradecidos tengo que agradecer y agradezco que algún responsable de la revista cuyo nombre desconozco, piense que algo podrá aportar a esta celebración este buen amigo de PIRELLI/PRYSMIAN que en su día escribió el primer libro de ingeniería eléctrica en gallego[1], y a través de Lisardo Recio me encomiende la realización de “una breve reseña al respecto, un comentario visto desde la actualidad”.

[1]: da Costa, M. Cabos illados para o transporte e distribución de enerxía. Servizo de Publicacións da Universidade de Vigo; 2ª edición. Idioma:‎ Galego. Tapa blanda: 528 páginas. ISBN: ‎ 978-8481583076.

Y a mí se me ocurre que en este mundo que hemos ayudado a estropear, donde nadie es capaz de leer más de tres líneas seguidas, o hago un título que llame la atención e incite al lector a jugar conmigo a descubrir que relación puede haber entre el mundo de la poesía y el de los cables aislados, o lo tengo crudo. Entonces me acuerdo de mis lecturas de los clásicos, y de cómo a ninguno de los de mi promoción de los jesuitas se nos olvidó cuántos versos tenía un soneto, ni cómo era su rima y estructura. Y decido que “un soneto me manda hacer Violante” es una buena forma de empezar. Porque, si para Lope de Vega, Violante no es más que una excusa sobre la cual, “burla burlando”, avanzar en la construcción del soneto, también puede ser para mí una buena estrategia para hablar de lo que quiero.

Que no es otra cosa que de la importancia de los docentes en el proceso de aprendizaje y, sobre todo, en la formación de seres humanos completos. Contra la afirmación de que todo se puede aprender en YouTube, revindico la importancia de estas gentes entregadas en cuerpo y alma a su vocación. Incluyendo también en esta categoría a aquellos que disfrutan enseñando y de las que disfrutamos aprendiendo, aunque no sea en las aulas de la enseñanza reglada.

Podría citar muchos ejemplos que seguro que están en las mentes de todos los que como yo peináis canas. O de los que ya no peináis nada de nada, que también los hay. Yo, aprovechando que estos veinticinco años de la efeméride, unidos a los cuarenta y nueve previos, han respetado la integridad de mis neuronas y la mielina de sus aislamientos, pese a las sucesivas podas sinápticas, no olvido a Manolo Llorente, ni el hecho de que gracias a él y al Club Pirelli edité con “Ediciones de autor técnico” en la “Serie Técnica” de mi primer libro.

Y eso fue (y es) muy importante en mi vida. Recuerdo que, en una de sus visitas a Vigo, Manolo descubrió los apuntes que utilizaba para impartir mis clases de Instalaciones Eléctricas en la EUETI[2] de la Universidad de Vigo. Me habló del proyecto que capitaneaba su empresa para la mejora de la formación teórica del sector, de los artículos técnicos en la revista y de lo interesante que sería editar parte de esos apuntes en forma de libro bajo el paraguas del CLUB.

[2] EUETI: acrónimo de Escola Universitaria de Enxeñería Técnica Industrial. Hoy en día EEI, Escola de Enxeñería Industrial.

Y me convenció. Y me puse manos a la obra, que no es lo mismo unos apuntes que un libro. Y el libro se editó y sin duda gracias a la publicidad de la revista y la recomendación que ello suponía, se vendió muy bien, pese a que no tenía ni la mitad de la información que yo quería incluir, y al hecho de que con las prisas de la edición algunas expresiones quedaron en el idioma original en el que fueron escritas. De todas formas, como Osgood Fielding III decía en la película que en España se llamó “Con faldas y a lo loco”, nadie es perfecto, y como mi editor me recomendaba en los días que me apremiaba para entregarle la versión final del libro: los libros son como los hijos; hay un momento en que tienes que dejarlos volar por sí mismos.

Muchas satisfacciones he recibido gracias a la edición de este libro en el CLUB, y no la menor de ellas el hecho de haber cobrado, por primera y última vez en mi vida de escritor, la totalidad de los derechos de autor en un pago único, lo que me sirvió para, con muy buen criterio por mi parte, gastarlos en su totalidad en unas inolvidables vacaciones en París con mi mujer. ¡Ya veis si tengo cosas que agradecer al PRYSMIAN CLUB, cuyas bodas de plata ahora celebramos!

Poco más he de decir. Solamente expresar mi deseo de cien, ¡mil primaveras más para el PRYSMIAN CLUB!, y por supuesto, para todos y cada uno de sus socios, sin los cuales no tendría objeto.

Manoel da Costa. Vigo 01/12/2021


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